Personas interesantes

lunes, 8 de abril de 2013

El Palancar

El diminuto monasterio de El Palancar fue fundado en 1557 por san Pedro de Alcántara en las cercanías de la localidad cacereña de Pedroso de Acim en la falda de la sierra de Cañaveral y a poca distancia del pueblo abandonado de El Arco (ver entrada anterior).

Aunque fue ampliado posteriormente, se conserva bastante bien el minúsculo convento original (¿el más pequeño del mundo?) al que pertenecen las imágenes siguientes. No figura entre ellas, porque es lo más típico, la famosa celda de san Pedro de Alcántara, un austero agujero en el que reposaba el famoso eremita patrón de Extremadura donde, según santa Teresa de Jesús: "fueron cuarenta años los que me dijo había dormido solo hora y media entre noche y día, y que éste era el mayor trabajo de penitencia que había tenido en los principios de vencer el sueño; y para esto estaba siempre o de rodillas o en pie. Lo que dormía era sentado y la cabeza arrimada a un maderillo que tenía hincado en la pared. Echado, aunque quisiera, no podía, porque su celda –como se sabe– no era más larga de cuatro pies y medio. (cita)


Sorprendentemente, en 72 m2 se incluyen todas las dependencias fundamentales de un monasterio: capilla,  celdas para los frailes, cocina, almacén, refectorio...

Ver para creer...








Panorama de cinco imágenes del minúsculo claustro del monasterio. El más pequeño del mundo.

El Palancar, un curioso lugar por conocer en un entorno para perderse.

miércoles, 3 de abril de 2013

Corpulenta y añosa encina


 
Yo quisiera que la musa de la gente campesina
no durmiese en las entrañas de la vieja hueca encina
donde, herida por los tiempos, hosca y brava se encerró.
Yo quisiera que las puntas de sus alas vigorosas
nuevamente restallaran en las frentes tenebrosas
de esta raza cuya sangre la codicia envenenó
.


 Yo quisiera que encubriesen las zamarras de pellejo
pechos fuertes con ingenuos corazones de oro viejo
penetrados de la calma de la vida montaraz.
Yo quisiera que en el culto de los montes abrevados,
sacerdotes de los montes, ostentaran sus cayados
como símbolos de un culto, como cetros de la paz.
  
Yo quisiera que vagase por los rústicos asilos,
no la casta fabulosa de fantásticos Batilos
que jamás en las majadas de mis montes habitó,
sino aquella casta de hombres vigorosos y severos,
más leales que mastines, más sencillos que corderos,
más esquivos que lobatos, ¡más poetas, ¡ay!, que yo!

Los pastores de mi abuelo. José Maria Gabriel y Galán (1870-1905)





Al compás de las auras,
lenta se inclina
altiva, corpulenta
y añosa encina

La fuente vaquera. José Maria Gabriel y Galán (1870-1905)

jueves, 28 de marzo de 2013

El Arquillo o la Villa de El Arco (Cañaveral, Extremadura)

La villa de El Arco, o El Arquillo, se encuentra en las cercanías de Cañaveral, junto a la autopista A-66, encaramado a la sierra de Cañaveral y de Pedroso de Acim, 
pero a poco más de media hora al norte de Cáceres.


Se trata de una pequeña localidad abandonada en los años 1960 que aún atesora entre sus casas y sus calles motivos más que sobrados para perdernos entre sus piedras vetustas.

Calles empedradas por las que fluye el agua en cualquier época del año susurrando tantas vivencias al borde del olvido


Más pronto que tarde, el Gobierno de Extremadura tendría que declarar El Arquillo como
 Bien de Interés Cultural.

La villa, hoy abandonada (aunque no del todo), gozó de un pasado encomiable que aún se vislumbra en sus coquetas plazuelas y que día a día es desvelado por los investigadores locales.




 Lo más vivo de la localidad es su ermita, con categoría de iglesia, que ubicada en un lugar más que privilegiado, recibe periódicamente la visita de antiguos vecinos y nuevos amigos de El Arco.

 
Junto a la iglesia, un diminuto cementerio con tres sepulturas anónimas para casi todos.
Una imagen que se expresa por sí misma.




El entorno se recupera despacio del devastador incendio de 2006 que calcinó 2000 has. de matorral y arbolado en la sierra. Aunque los chopos ya están brotando...

 

Aunque sólo fuera por las vistas, merece la pena la visita. 
Desde El Arco se contemplan los inmensos llanos que lo unen a Cáceres, 
la enorme masa de agua embalsada en Alcántara y, en un guiño a la modernidad, 
el  colosal viaducto por el que algún día volará el AVE.




En uno de los más hermosos rincones del pueblo emerge un olmo centenario que muestra todas las cicatrices del pasado. Pero esa criatura venerable, hoy agonizante, la dejamos para otra entrada...

miércoles, 20 de marzo de 2013

Un paseo por las nubes

Cercanías de Cañamero, en Las Villuercas
 

 Trujillo


 Corredor Natural Cáceres-Badajoz a su paso por Malpartida, cerca de Los Barruecos.

La Enjarada, a las afueras de Cáceres

lunes, 18 de marzo de 2013

Abonad, abonad...


Al leer la enciclopédica entrada de mi vecino de bitácora (leerla aquí), 
no he podido sustraerme a buscar en mi archivo esta imagen. 
Para ambientar.
(Trujillo, Extremadura, 2012)

domingo, 10 de marzo de 2013

Quinta de Sto. Antonio (Elvas, Portugal)

En el corazón del Alto Alentejo, a pocos minutos de Elvas y unos pocos más de Badajoz, se encuentra el atractivo hotel y restaurante Quinta de Santo Antonio.


El edificio que lo alberga es una tradicional y elegante quinta alentejana que se integra en el paraje llamado Monte Amoreira, de unas 17 hectáreas. Un verdadero oasis.



Lo más conocidodel enclave son sus jardines, plagados de mitológicas referencias fluviales, que generan todo un microclima que invita a sumergirnos en sus paseos.



Pero lo más atractivo es su faceta rural, cómo la Quinta de Santo Antonio refleja un Alentejo desbordante de entornos y detalles de un ambiente repleto de tradiciones que nos hace retroceder en el tiempo.

Con su monumental portada y la señorial fuente de marmol que tanto abunda en estos lares, este edificio levantado en el siglo XVIII encarna como pocos la mejor arquitectura de las antiguas Fincas potuguesas, conjugando la armonía de los jardines del gusto dieciochesco con el envolvente entorno lentejano.



jueves, 28 de febrero de 2013

Luna & cigüeñas


Aunque aún sigo sin la lente adecuada, me acerqué a Los Arenales, a pocos minutos de casa, a ver si las cigüeñas y la suerte me deparaban alguna buena imagen con la luna llena de hace un par de días.


El ruido y las luces de la ciudad de Cáceres interfieren en la imagen y apenas dejan ver la Osa Mayor en vertical sobre los postes que sostienen los nidos de cigüeñas.


Al fin asomó la luna, poderosa, eclipsando las estrellas y proporcionando siluetas más que interesantes que no pude aprovechar todo lo que me hubiera gustado. Será en otra luna.



Hotel Palacio de Los Arenales, un 5* a las afueras de Cáceres que cuenta entre sus atractivos con la espectacular colonia de cigueñas que, parcialmente, se aprecia en las imágenes.

jueves, 21 de febrero de 2013

¿Qué se come aquí?

¿Pero qué dan de comer aquí? 

Riveras de Los Molinos y de La Torre.
Un espacio de la Red Natura 2000 en Extremadura (Salorino)


La oveja valiente
Llanos de Brozas (Extremadura)
Sin salir de la carretera y sin el equipo fotográfico adecuado...

lunes, 11 de febrero de 2013

Puente de Alconétar

El puente de Alconétar podemos verlo, pasearlo y acariciarlo junto a la antigua carretera N-630 en las cercanías de Cañaveral (Cáceres). Hace dos mil años, en tiempos de Tiberio o Trajano o Julio César, no se sabe muy bien, era uno de los puntos por el que la Vía de la Plata sorteaba el Tajo en el término de Garrovillas de Alconétar.




En su origen tenía 290 metros de longitud con 18 vanos. Hoy sólo se conservan los arcos 1, 2, 3 y 5, los primeros de la margen derecha, además de otros restos menores.


Ha tenido este puente una historia turbulenta. Fue derruido parcialmente durante la Reconquista con carácter defensivo y rehabilitado entre 1230 y 1257, por lo que se observan restos medievales junto a los poderosos sillares romanos.

En otras ocasiones se destruyó y se reconstruyó. A mediados del XVI se emplearon con maderos. En el XVII y en el XVIII, diversas chapuzas practicadas apenas permitían su uso.

Para finalizar, fue trasladado hace unos 50 años hasta su ubicación actual a raíz de la construcción del colosal embalse de Alcántara que lo hubiera sumergido bajo las aguas del inmenso lago artificial. Hay años que el agua, que ya no es río, llega hasta sus pilares.
Hoy, como un modesto Abu Simbel,  se pavonea vetusto y orgulloso, y deja acariciar sus piedras milenarias al viajero que se detenga atraído por su modesta apariencia.


martes, 5 de febrero de 2013

Puentes olvidados


"Cordel de Malpartida y Aliseda de Azagala"  reza el cartel de madera que a pocos metros de este vetusto puente sobre el río Salor, en las proximidades de Aliseda, nos informa de que una de las seculares vías pecuarias que vertebraron Extremadura discurre sobre él.


Se trata del puente más antiguo de los tres que a pocos metros uno de otro cruzan el río Salor. Olvidado por las sucesivas mejoras de la carretera N-521 en el tramo entre Cáceres y Aliseda, ahora ofrece un paseo privilegiado para internarse en la sierra de San Pedro entre encinas y alcornoques, piruétanos y durillos, que despuntan en un mar de jaras y brezos. Sin duda, una de las zonas más valiosas de Extremadura donde nos sobrevuelan los inmensos buitres negros, cigüeñas negras y, con un poco de suerte, algún águila imperial ibérica; amén de ver ciervos y jabalíes en ocasiones adocenados para la caza en dehesas colosales.
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