Como se aprecia en las imágenes superiores, la bodega se encuentra junto a la sierra de Montánchez, cerca del Albalá. Es el cortijo de Valverde, una de esas grandes casonas decimonónicas que salpican el entorno de la sierra y que antaño contaban con importantes bodegas y otras instalaciones pecuarias sobre las que se construyó la fama de los productos locales que aún perdura.
El estado actual del cortijo es francamente mejorable y en ello se afana noche y día su dueño, que aspira a convertirlo en un establecimiento hostelero de referencia. Ojalá lo consiga. Ya en este estado desborda atractivo de modo que a ver si pronto huéspedes y comensales contamos con otro lugar mágico en Extremadura.
Mi agradecimiento a Diego Bonilla, conocido cocinero local que participa asiduamente en la promoción de la gastronomía extremeña, por su amabilidad y por enseñarme todos los detalles de la bodega. Toda la suerte del mundo para que puedas restaurar este complejo y ver tu sueño cumplido.