Se levanta la pequeña pedanía de Trevejo en el corazón de la sierra de
Gata, en las faldas de un pico coronado por un castillo -árabe primero,
cristiano después- hoy tomado por la hiedra, el musgo y las grietas.
El conjunto lo completan escudos nobiliarios, casas
encantadoras, vistas espectaculares y un notable patrimonio cultural como las tumbas
antropomorfas medievales que rodean el pequeño templo de San Juan Bautista, cuya
espadaña exenta desafía altiva los meteoros desde hace siglos.
Un paseo difícilmente comparable.
Así es Extremadura



