

Hubo un tiempo en que los libros de historia natural describían dragones, unicornios y otras criaturas que, evidentemente, siguen habitando entre nosotros como puentes con la Antigüedad, entre realidad y ficción, entre ciencia y mito. Es tan real, que parece fabuloso.
La finca se llama Malanda y se encuentra en la sierra de San Pedro, entre Cáceres y Badajoz.
A excepción del pequeño farol que ilumina los árboles de la derecha era noche cerrada y no había más luz que la luna. Las largas exposiciones de más de 30" hicieron el resto.
Sorprendentemente, la Osa Mayor se hace visible sobre la vía pecuaria que atraviesa la finca.
Y pensar que cuando las nubes ocultaban la luna no veía absolutamente nada y no podía ni enfocar... Será magia