Parece ser que todo se debe a que el día 30 de enero el perigeo (mínima distancia entre la tierra y la luna) coincidía con luna llena. La órbita elíptica es lo que tiene, hoy estamos a sólo 357.000 km de nuestra luna y ésta aparece mucho más luminosa de lo normal (un 14% más grande y un 30% más brillante). Todo un espectáculo para la vista y para los románticos empedernidos.
Lo cierto es que la gente se paraba, miraba y admiraba la luna cuando asomó deslumbrante por el horizonte. En la imagen, la luna llena sobre La Montaña (Cáceres) en todo su esplendor.













