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miércoles, 14 de febrero de 2018

EX-100. El viaje de Cáceres a Badajoz

Pues eso, que me he lanzado... y estáis invitados a la puesta de largo. Con la excusa del trayecto entre Cáceres y Badajoz, os invito a dar un paseo fascinante que permite disfrutar de la sierra, de la dehesa y del llano, y contemplar numerosas especies de fauna y flora. Un  rato para encontrarse con reyes, guerreros, monjes, bandoleros y contrabandistas; personajes de fama mundial y seres anónimos que habitaron castillos, palacios, cortijos y chozos. Historia y leyenda. Un viaje para cruzar arroyos, ríos y canales; vías pecuarias y calzadas romanas; pueblos, cotos de caza y espacios naturales; yacimientos prehistóricos, romanos, árabes y cristianos, medievales y modernos; y campos de batalla y contemplar monumentos, obras de arte, usos y costumbres tradicionales, arquitectura popular e industrial...


Os invito a recorrer y vivir el camino; a descubrir y disfrutar de la naturaleza, la historia y la cultura de Extremadura. Estas páginas tratan de convertir un desplazamiento rutinario en una pequeña odisea en la que degustar la esencia de aquellos antiguos viajes que discurrían por caminos largos, llenos de aventuras y de experiencias enriquecedoras.

Hazte con él aquí

sábado, 18 de julio de 2015

Heredamiento y Prado de la Aldehuela (Cáceres)


Portada de acceso a la casa de la Aldehuela con abrevaderos para el ganado


Panorama (cinco imágenes) del jardín y la fachada de la casa principal



El depauperado jardín de la casa de la Aldehuela 


Ermita de Santa Olalla



El camino de la imagen superior es un camino público, lleno de historia, que rodea Cáceres por el sur y suroeste de la ciudad, cruzando la carretera de Badajoz por el km 4. Junto a él se levanta una de esas casonas decimonónicas que han visto pasar tiempos mejores.

El lugar se conocía como Heredamiento y Prado de la Aldehuela.

La casa se encuentra a las afueras de Cáceres muy próxima a las colosales obras por las que algún día circulará el AVE. Es un imponente edificio señorial de aspecto decimonónico en estado muy decadente, con un espacioso jardín –en el cabe imaginar escenas de El Gatopardo– y diversas instalaciones pecuarias como tinados, caballerizas, corral, zahúrdas o fuentes. Este Heredamiento y Prado de la Aldehuela gozó de gran vitalidad en tiempos remotos como atestiguan las numerosas ermitas que aún se encuentran en los alrededores. Una de ellas es la de Santa Olalla (imagen inferior) que se ubica en lo que fue el antiguo asentamiento romano de Ponciano. La tradición sostiene que en este lugar vivía la familia de santa Olalla o santa Eulalia, patrona de Mérida. Y desde aquí partió la niña hacia Emerita Augusta donde murió martirizada el 10 de diciembre de 304, en tiempos del emperador Diocleciano, por negarse a renunciar a la religión cristiana. En época visigoda se levantó este templo para honrar a su ilustre vecina. El edificio, hoy de acceso privado, es una antigua construcción de una sola nave levantado en el siglo VII y reconstruido en el XV. Hasta principios del XX se celebraba en su entorno una romería popular ya olvidada.

Por este lugar transcurría una de las vías de comunicación más importantes de la antigüedad. La antigua calzada romana que unía Córdoba (Corduba), capital de la Bética, con Oporto (Portus Cale) el importante puerto de la costa atlántica. En tierras extremeñas este camino discurre casi en línea recta desde Alcántara hasta Medellín y, por motivos de índole práctico, su trazado principal no llega a Cáceres (Norba) sino que la bordea, por este punto, pasando por la Aldehuela y el puerto del Trasquilón hasta encontrarse con la Vía de la Plata. Después continúa por Torreorgaz, Torrequemada, Torremocha o Almoharín, topónimos que rememoran antiguas raíces romanas (turris, que se refiere más a una villa que a una torre) o árabes en el último caso. En la Edad Media seguía siendo una importante vía de paso en forma de Camino Real. Los historiadores acumulan evidencias de su trascendencia. Sánchez Albornoz cita un episodio durante la conquista de Córdoba que obligó al rey Fernando III, que se encontraba en Benavente (Zamora), a viajar con toda urgencia hasta la capital andaluza. Las crónicas de la época narran que el rey de Castilla y de León siguió los antiguos caminos para entrar en Extremadura por el puerto de Perales procedente de Ciudad Rodrigo (Mirobriga), llegó hasta Alcántara desde donde siguió el camino citado hasta cruzar el Guadiana en Medellín para después acceder a Córdoba pasando por Magacela y Benquerencia de La Serena. Tamibén el estudioso cacereño Publio Hurtado cuenta un caso que se produce trescientos años después que el anterior, cuando el rey Felipe II duerme en la casa de la Enjarada en 1583. Se sabe que después prosigue su camino hacia Torremocha. En el siglo XVIII, el ilustrado Antonio Ponz, describe en su Viaje de España este Camino Real que discurre por Alcántara, Brozas, Arroyo de la Luz y Los Barruecos pasando por este punto, como el caso anterior, sin entrar en el núcleo urbano de Cáceres. Diversos autores decimonónicos confirman este Camino que parte desde un punto de la Vía de la Plata «una legua antes de llegar a Cáceres» hasta el puente romano de Alcántara, pasando por el Trasquilón, la ermita de Santa Olalla, la Aldehuela y La Enjarada. Los arqueólogos han encontrado restos romanos en todos estos lugares (continuará).


lunes, 16 de febrero de 2015

Casa del Aire


Esta es la primera de una serie de entradas dedicadas a algunos de los muchos castillos y casas fuertes medievales que se encuentran en el entorno inmediato de la ciudad de Cáceres. Son lugares que, como ya mencionamos hace unas semanas (ver aquí), aúnan a la perfección cultura y naturaleza.



La Casa del Aire es una vetusta construcción levantada a finales del siglo XV sobre un somero afloramiento rocoso en los alrededores del río Salor a pocos kilómetros de Cáceres. Se trata de una amplia zona de llanos con buenos pastos capaces de mantener una importante cabaña ovina. Todavía se dedica la casa a fines agropecuarios.



Como apunta el profesor Antonio Navareño, aún se aprecia el primitivo carácter defensivo de esta recia construcción que desde hace medio milenio desafía el paso del tiempo en las cercanías de la carretera de Badajoz.




Junto a la casa se ubican  diversas dependencias de uso agropecuario, como tinados, pajares y gallinero, un chozo de horma y unas notables cochiqueras de piedra seca techadas con falsas bóvedas  y tierra compactada.




Entre los propietarios del inmueble y las tierras de alrededor se citan ilustres nobles cacerenses como García Golfín de Carvajal, a cuya familia ha pertenecido durante más de 400 años.



Originalmente se compartimentaba en tres bloques simétricos, con un cuerpo central de dos pisos flanqueado por dos torres con matacanes, como se vislumbra en la imagen. Sucesivas reformas a base de ladrillo y sillarejo la han convertido en un bloque uniforme, estrecho y alargado, de tres pisos de altura que le resta aspecto defensivo, mas sigue imponente dominando el paisaje de pastos, dehesas y berrocales.

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