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jueves, 2 de octubre de 2014

Charola templaria de Tomar, la Jerusalén perdida



El Convento de Cristo, que domina desde hace siglos la ciudad portuguesa de Tomar, es una original construcción levantada por los templarios y construida a lo largo de 500 años, como pone de manifiesto la peculiar mezcla de estilos arquitectónicos que se aprecia. Como cuartel general de los caballeros del Temple, luego de la Orden de Cristo, esta antigua fortaleza desempeñó un importante papel militar durante la Reconquista y en tiempos posteriores. 

Al margen de claustros, columnatas, portadas, escaleras, fuentes y edificios que dejamos para otra entrada (prometido), el núcleo del conjunto es la girola -charola dicen los portugueses- levantada en el siglo XII como oratorio de los templarios, quienes la erigieron dejando constancia de su enorme poder y  riqueza. Como era común en esta orden, sigue el ejemplo de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén (si quieres saber más, échale un ojo a este revelador documento, en portugués)

Como se aprecia en la imagen superior (una panorámica imposible compuesta por seis fotos) se trata de una charola poligonal profusa y ricamente decorada con esculturas, pinturas y frescos (del XVI) que recogen escenas de la Biblia. Las columnas sostienen una pequeña cúpula bizantina.

A mediados del siglo XIV, el infante D. Henrique engrandeció el conjunto, al igual que hicieron muchos de sus sucesores. Lo ampliaron con una iglesia manuelina con la que la capilla mayor se comunica a través del gran arco de la imagen inferior. 

En la actualidad éste es uno de los monumentos más visitados y atractivos de Portugal. En 1983 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Recientemente la cementera portuguesa Cimpor ha patrocinado una exitosa y deslumbrante restauración que el Presidente de la República inauguró el pasado mes de abril (ver) Si antes era espectacular, ahora no hay que perdérselo.



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