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viernes, 11 de diciembre de 2015

Otoño



Es difícil sustraerse al atractivo de las hojas de Ginkgo biloba en otoño. Y más aún cuando sabes que este árbol es una especie extraña, antigua, rara. Tan rara que es única en su género, en su familia, en su orden, en su clase... Como si sólo hubiera un ave viva en todo el planeta.

Este árbol, que hoy podemos encontrar en numerosos parques y jardines, ya era un fósil viviente cuando los dinosaurios dominaban la tierra.

Como escribió la poetisa granadina Elena Martín Vivaldi, fallecida en 1998, el antiguo ginkgo es un árbol esplendoroso que se abre al cielo, codicioso de más luz.

Sus hojas -en la imagen- son planas y tienen una peculiar forma en abanico con una primitiva nervadura dicotómica.

Algo tiene que haber hecho bien cuando lleva más doscientos millones de años en la Tierra.









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