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domingo, 17 de enero de 2016

La villa romana de Monroy (Extremadura)




La villa romana de Los Términos, en Monroy, fue descubierta hace cuarenta años en un paraje que por algo se llamaba Mochuelos del Tesoro. Su estado original, los fabulosos mosaicos que decoraban sus pavimentos y los primeros pasos de los arqueólogos en los años 1970 se pueden ver aquí.



El conjunto que hoy puede contemplar el viajero que se acerque hasta el lugar no son más que las trazas, con dos mil años a sus espaldas eso sí, de aquello fue. El encanto de encontrar este asentamiento a pocos kilómetros de Cáceres, rodeado de retamas y encimas es indudable.  
Aún puede distinguirse la zona residencial, una zona de servicios, con cocina y demás habitáculos, y las termas, con su vestuario, una estancia caliente (caldarium), estancia fría (frigidarium) y estancia templada  (tepidarium).




Aspecto general de la villa tal y com aparece en uno de los carteles indicadores dispuestos sobre el terreno.




Como era habitual en las villas romanas de Hispania, la vivienda principal se estructura en torno a una gran patio rodeado de columnas (peristilum) al que se abren otras dependencias y viviendas secundarias. En este caso se trata de un espacio de unos 150 metros cuadrados flanqueado por dos columnatas de dos metros de altura de las que se encontraron varias basas y fustes de mármol de una sola pieza. Muchas de estas piezas fueron expoliadas en los años siguientes a la excavación del yacimiento.

La habitación más importante y lujosa era el tablinum, un gran salón situado al lado opuesto de la entrada donde el señor de la casa solía celebrar reuniones. Esa sala estaba pavimentada con un gran mosaico decorado con motivos geométricos y presenta un remate en forma de ábside, como se aprecia en la parte derecha de la imagen superior. En sus cercanías se abría el comedor (triclinium) y otras habitaciones menores.












En una colina al norte, al otro lado de un pequeño arroyo que ahora se supera de una zancada, pero entonces estaba represado, se encuentra otra parte del asentamiento. Allí se averiguan diversas edificaciones de formas rectangulares muy alargadas probablemente destinadas a establos o cobertizos, así como diversas habitaciones de pequeño tamaño, algunas con restos de fundición, hogares y molinos, que estaban destinadas a talleres.

En este lugar se levantó la primera vivienda de la villa, de forma rectangular y con un patio central. Los accesos a las habitaciones aparecen señalados con umbrales de pizarra. El conjunto se cerraba con una puerta de dos hojas. Se conservan los bloques con orificios sobre los que giraban los batientes.
 


En la parte superior de esta colina se ubicaba el hórreo (horreum), un peculiar edificio aislado, de planta rectangular, dispuesto sobre ocho muros paralelos (imagen superior) que lo aislaban del suelo y facilitaban su ventilación. Su función era la de almacenar el grano y otros productos perecederos. Sobre esos muros se disponían lajas de pizarra que servían de pavimento. Cerca de estos restos de conservan otros anteriores de un asentamiento del Calcolítico, datados en el segundo milenio a.C.


Una magnífica reconstrucción infográfica del edificio se puede ver aquí.



1 comentario:

  1. Bonito sitio. Y muy cercano para los que vivimos en Cáceres.
    Saludos.

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