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miércoles, 25 de junio de 2014
Alrededores de Montánchez, piedra y melojos
La sierra de Montánchez está sembarad de esas imágenes de la Extremadura seria, tosca, pedregosa y noble que tan bien retratara Chamizo. Una sinfonía de piedras colocadas con maestría, castaños y robles que dejan ver sus entrañas en otoño cuando sus hojas tapizan el suelo o que esparraman a reor del troncón las hojas secas, como cantó el poeta.
miércoles, 3 de abril de 2013
Corpulenta y añosa encina

Yo quisiera que la musa de la gente
campesina
no durmiese en las entrañas de la vieja hueca encina
donde, herida por los tiempos, hosca y brava se encerró.
Yo quisiera que las puntas de sus alas vigorosas
nuevamente restallaran en las frentes tenebrosas
de esta raza cuya sangre la codicia envenenó.
no durmiese en las entrañas de la vieja hueca encina
donde, herida por los tiempos, hosca y brava se encerró.
Yo quisiera que las puntas de sus alas vigorosas
nuevamente restallaran en las frentes tenebrosas
de esta raza cuya sangre la codicia envenenó.
Yo quisiera que encubriesen las
zamarras de pellejo
pechos fuertes con ingenuos corazones de oro viejo
penetrados de la calma de la vida montaraz.
Yo quisiera que en el culto de los montes abrevados,
sacerdotes de los montes, ostentaran sus cayados
como símbolos de un culto, como cetros de la paz.
pechos fuertes con ingenuos corazones de oro viejo
penetrados de la calma de la vida montaraz.
Yo quisiera que en el culto de los montes abrevados,
sacerdotes de los montes, ostentaran sus cayados
como símbolos de un culto, como cetros de la paz.

Yo quisiera que vagase por los rústicos
asilos,
no la casta fabulosa de fantásticos Batilos
que jamás en las majadas de mis montes habitó,
sino aquella casta de hombres vigorosos y severos,
más leales que mastines, más sencillos que corderos,
más esquivos que lobatos, ¡más poetas, ¡ay!, que yo!
no la casta fabulosa de fantásticos Batilos
que jamás en las majadas de mis montes habitó,
sino aquella casta de hombres vigorosos y severos,
más leales que mastines, más sencillos que corderos,
más esquivos que lobatos, ¡más poetas, ¡ay!, que yo!
Los pastores de mi abuelo. José Maria Gabriel y Galán (1870-1905)
Al compás de las auras,
lenta se inclina
altiva, corpulenta
y añosa encina
lenta se inclina
altiva, corpulenta
y añosa encina
La fuente vaquera. José Maria Gabriel y Galán (1870-1905)
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